domingo, 29 de junio de 2008


El ruido de las olas retumba en mis oídos, un intenso frío corre por mi cuerpo, tome una manta y la rodié sobre mi espalda y espere que este ruido se fuera de una vez. Hasta que de escucharlo comprendí que me llamaba, y salí, la arena estaba fría y húmeda y camine sobre ella hasta ese sonido que gritaba alertamente mi nombre, deje que su agua cubra mi cuerpo y sus olas me acaricien lentamente y me lleven a ese lugar hermoso que tanto susurraban a mis oídos, hasta que finalmente llegue, llegue a esa estrella en el fondo del mar...

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